“Después
oí la voz del Señor, que decía:
¿A quién
enviaré, y quién irá por nosotros?
Entonces
respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.”
Isaías 6:8
El
propósito de Dios en ti excede tu realidad y tus circunstancias. Muy seguido he
dicho y he escuchado a la gente decir: “Mi trabajo no me lo permite, no tengo
tiempo, no sé cómo Dios me pueda usar, soy muy joven, no puedo hacer nada, no
tengo experiencia, no tengo un talento especial, no sé cómo hacerlo, etc.”, y
estos son solo algunos ejemplos de cómo nuestra mentalidad nos dice que no
podemos hacer algo para Dios, y nos detenemos. Pero Dios nos ha seleccionado no
en base a nuestro éxito aquí en la tierra, si no en base a su propósito
celestial en nosotros. Cuando Él nos diseñó estaba pensando en cumplir un
propósito específico en esta tierra. Mi pastor una vez dijo: “Dios no te escoge
por tu capacidad, Él te escoge por tu disponibilidad”. En vez de declarar todas
esas frases de dudas, te invito a alzar tu voz y decir: “Heme aquí, envíame a
mí”
"Jehová
cumplirá su propósito en mí;
Tu
misericordia, oh Jehová, es para siempre;
No
desampares la obra de tus manos."
Salmos
138:8
Si tu
mente y corazón están dispuestos Dios cumplirá su propósito en ti, Él te dará
las armas que requieras, abrirá las puertas necesarias y te conectará con las
personas correctas para explotar tu potencial. Él ha puesto de su eternidad en
ti, Él ha puesto algo sobrenatural en ti que te permitirá completar la obra por
la que has venido a esta tierra. No importa lo que tú “realidad” te pueda decir
a gritos, tu “verdad” es mas grande y poderosa, porque el que está contigo es
mas grande que el que está en el mundo.
Cada vez que venga un pensamiento que
trate de limitarte, que trate decirte que eres inferior, que no lo puedes
lograr, que no tienes experiencia, que vas a fracasar, que no tienes capacidad
párate firme y recuerda quien es el que está contigo, párate firme y declara
que eres mas que vencedor, párate firme, saca el pecho, mira el cielo y ten fe
en aquel que te envió. Antes de que te des cuenta estarás haciendo algo
asombroso para Dios, algo que quizás jamás soñaste, pero que sin duda llenara
tu vida y tu corazón.
¿No me crees?
La próxima vez que pienses que tu realidad
te detiene, recuerda que Noé era solo un granjero, que Moisés era solo un hijo
adoptado, que José fue un esclavo, que David solo era un poeta, Mateo un
recolector de impuestos, Pedro y Juan pescadores, María una ama de casa, José
un carpintero y Pablo un perseguidor de cristianos. Todos ellos permanecen en
la historia como personajes que cambiaron su entorno, personajes que quizá no
estaban “capacitados” como aveces lo piensas, pero mientras estés disponible
Dios hará el resto, recuerda lo que dicen por allí: “Dios no busca gente
perfecta, Él perfecciona al que lo busca”.
-Benjamín Alcorta
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