Es fácil confundirse en un mundo con tantas ideas, tantos
pensamientos encontrados, tantos paradigmas, tantas opiniones. Tantas
filosofías tan distintas y cada una afirma ser la correcta.
Entonces, ¿De dónde tomar consejo? ¿Cuál es la fuente
correcta? ¿A dónde o a quién podemos acudir sabiendo que el consejo que nos
proporcione será justo la respuesta que nuestra vida necesita?
Creo que no hay libro mas antiguo que la Biblia ni tampoco
hay otro libro que haya probado ser tan eficiente, eficaz e infalible como lo
han hecho las sagradas escrituras. Ellas afirman que el principio de la sabiduría es el temor
de Jehová (Prov. 1:7). Esto significa que el que no teme a Jehová está lejos de
encontrar la sabiduría. ¿Porque? Porque no importa qué tan arduamente busque,
no encontrará nada hasta que busque en el lugar correcto.
Cuando tu buscas en la cocina algo que dejaste en la sala
¿Sabes qué? ¡No lo encontrarás! Aunque lo busques con la mejor disposición, con
un corazón correcto, con la actitud adecuada, sencillamente no está allí.
Así se encuentra hoy en día mucha gente buscando la
Sabiduría muy lejos de la fuente. No la encontrarán a menos que busquen en el
lugar correcto. La Biblia nos anima insistentemente a que busquemos la
sabiduría, a que la deseemos, que la cuidemos y la retengamos como oro y plata,
como piedras preciosas, como a un tesoro.
Dios quiere que vivamos nuestras vidas libres de todo temor,
angustia, dificultad, escasez. Él quiere que nuestras vidas sean plenas y
completamente disfrutables. Pero eso solo puede
ser el resultado de vivir una vida en sabiduría. Todo lo que sembremos vamos a cosechar y cada acción que
hagamos tendrá una consecuencia.
Ahora bien, ¿Que hacer?
No existe mejor consejero que el Espíritu Santo y ¡Él nos
dejó sus consejos por escrito!
No tenemos que pasar por angustias, depresión o ansiedad. Su
Palabra que es fiel se puede hacer viva en nosotros si tan solo la ponemos en
práctica.
La Palabra de Dios está comprometida a funcionar, y la
Biblia lo expresa en (Isaías 55:11) afirmando que Su Palabra no volverá vacía
sino que prosperará en aquello para lo que fue enviada. Eso sucede tanto en la
palabra hablado como en la palabra puesta por obra. Así que una vez que tu pones en acción la Palabra, esta irá
a trabajar para ti, no volverá vacía y traerá fruto de acuerdo a la acción que
estas tomando en la Palabra. Te lo repito, la Palabra de Dios NO PUEDE fallar, va en
contra de sus principios. Nunca sucederá tal cosa como: "apliqué la
Palabra de Dios y no funcionó", ¡eso no existe!
Recuerda que la Palabra de Dios son principios de sabiduría
que rigen nuestra manera de vivir, son las instrucciones del "juego de la
vida".
Siempre que las apliques te irá bien.
Es más, dentro del "juego de la vida" hay
"comodines" o beneficios adicionales que llegarán a tu vida solo por
estar cumpliendo las reglas. ¿Quieres algunos ejemplos?
La Palabra de Dios dice que:
- Cuando camines en valle de sombra de muerte, Él (Dios) estará contigo te sustentará y te dará aliento.
- Muchas serán las aflicciones del justo, pero de TODAS ellas le librará Jehová (Salmo 34: 19).
- Hay riquezas que están siendo amontonadas por impíos, y Dios las transferirá a los justos (Salmo 39: 6).
- Que Él prepara buenas noticias y promociones para ti en presencia de los que te quieren ver angustiando (Salmo 23: 5).
- Que Él guardará en perfecta paz a aquellos cuyo pensamiento permanece en Él (Isaías 26: 3).
- Que podrás dormir y descansar porque solo Él es quien te puede hacer vivir confiado (Salmo 4: 8).
Esta lista puede seguir y seguir y seguir pero te animo a
que busques por ti mismo estas promesas que están escritas en su Testamento
para ti. Si lo dejó por escrito es porque no quería que lo
olvidáramos ni lo tuviéramos en poco. Y por si esto no fuera suficiente, todavía reafirma todo lo
que ha dicho con la siguiente frase: Pasará el cielo, pasará la tierra y todo lo que vemos
terminará; pero Su Palabra permanecerá. ¡Woow!
De verdad que nos pone una certeza inconmovible. Mi amig@ te
animo a que empieces a poner tu confianza en la única fuente que nunca fallará.
En la única idea que no pasará de moda. Te invito a fundar tu vida en el
cimiento más sólido que se puede encontrar, en la Palabra de Dios.
Él lo prometió y se compromete a ello también: "no
serán avergonzados ni confundidos los que en Él confían" (Salmo 25).