He aquí un hijo de Dios,que sabe tocar su corazón, valiente,vigoroso,hombre de guerra,prudente en sus palabras,hermoso, y Jehová es con él. 1Sam16:18
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Bendiciones!
viernes, 26 de junio de 2015
jueves, 25 de junio de 2015
Unic@ por Naturaleza
Un error muy común en el que solemos caer es en el de compararnos unos con otros.
Sí es verdad que es muy útil voltear a ver los resultados de otras personas si eso te reta, te motiva, te inspira a mejorar, a creer que si alguien más pudo lograrlo tú también podrás.Si ese es el efecto que produce en ti el "compararte" con alguien más entonces el resultado es positivo. Pero si al contrario, te hace sentir mal, te frustra, te hace sentir menos, ¡entonces no te compares!
Sabes, la idea de Dios nunca fue que fueras igual que tal o cual persona. La idea de Dios es que tu seas alguien único y original, que seas tú.
Muchas veces perdemos mucho de nosotros mismos porque nos ponemos a "ser como" alguien más. Ves a otra persona y te gusta su diseño, su desempeño, su ministerio, lo que Dios está haciendo en ó con él/ella y quieres "ser igual" a esa persona. Se te olvida que Dios te dio un diseño propio a ti. Algo original. Algo que nadie más tiene.
Se te olvida que eres únic@ y especial; que no hay nadie que tenga el mismo diseño que tú. Se te olvida que no hay otra persona como tú en todo el mundo. Empiezas a copiar lo que hace él/ella y te olvidas de ser tú mismo.
Recuerdo hace tiempo cuando empezaba a componer canciones. No lograba escribir una canción que me gustara, no me convencía lo que escribía porque no sonaba como las canciones de fulanito de tal o como las de sutanito; me tardé un tiempo en comprender que Dios no quería que fuera igual que "fulanito de tal". Dios sencillamente quería que yo fuera como yo. Que abrazara mi propio diseño y lo explotara, sin pretender ser copia de nadie.
Dios quería que cantara como yo, que compusiera como yo, que fuera yo mismo. No tenía que andar copiado a nadie porque Dios depositó algo especial en mi, y yo estaría privando a las personas de ese don especial al no ejercerlo por pretender ser alguien que no soy.
Sí, admiro a muchos salmistas, adoradores. Me gusta cómo ministran varios siervos de Dios y aprendo de ellos y los honro, pero ya no intento ser ellos, ahora entiendo que debo ser yo. Debo permanecer fiel a lo que Dios me hizo y me dio. Ahora entiendo que si me piden hacer un trabajo en lo natural o espiritual, lo haré estando parado en lo que Dios puso en mi, no pretendiendo impartir algo que no soy ni dar algo que no tengo.
La biblia nos da un buen ejemplo de esto:
"El cuerpo no está formado por una sola parte, sino por muchas. Si al pie se le ocurriera decir: «Yo no soy del cuerpo, porque no soy mano», todos sabemos que no por eso dejaría de ser parte del cuerpo. Y si la oreja dijera: «Como yo no soy ojo, no soy del cuerpo», de todos modos seguiría siendo parte del cuerpo. Si todo el cuerpo fuera ojo, no podríamos oír. Y si todo el cuerpo fuera oído, no podríamos oler. Pero Dios puso cada parte del cuerpo en donde quiso ponerla." (1 Corintios 12:14-18 TLA)
Imagínate que la mano quisiera ser pie, o que el pie quisiera ser brazo, o que el ojo quisiera ser oído... ¡Sería un caos! porque ninguno estaría cumpliendo su función. Eso daría como resultado un cuerpo disfuncional. Simplemente porque las partes del cuerpo no están entendiendo ni ejerciendo su función.
No quiero que me mal interpretes, yo no estoy diciendo que no podamos aprender de otros. El mismo apóstol Pablo decía "Sed imitadores de mí como yo de Cristo" (1 Cor 11:1)
No hay nada de malo en aprender de otros, en aprovechar lo que Dios ya puso en ellos y valernos de eso para seguir creciendo, al contrario, considero que eso es algo bueno y que debemos hacer. El punto que quiero enfatizar es sencillamente que nunca pierdas de vista lo que tú eres, lo que Dios puso en ti y hacia dónde vas.
Si tienes eso en claro será difícil que pierdas tu objetivo. Siempre se tu, y deja que Dios sea en ti, manifestado en tu forma de ser,tu manera de ministrar, en tu forma de hacer las cosas. No te sientas menos nunca por nada ni por nadie porque lo que Dios puso en ti es único y es para suplir una necesidad específica en el reino. No cometas el error de ser una copia siendo que Dios te hizo original.
Camina en tu propósito, ejerciendo la identidad que Dios puso en ti, se la mejor versión de ti mismo, y quien sabe, quizá el día de mañana estarás inspirando a otros a dar lo mejor de si para Dios.
Benjamín Alcorta
jueves, 18 de junio de 2015
El Tren de la Vida
"En él asimismo tuvimos herencia,
habiendo sido predestinados conforme al propósito
del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad"
Efesios 1:11
Una vez hablando con Dios me dijo algo que
cambió para siempre mi manera de pensar, yo estaba reflexionando acerca de la
vida, el propósito que Dios nos asigna y la relevancia de cumplirlo, entonces
yo le pregunté a Dios y su respuesta me sorprendió. Me dijo: "Cumplir
propósito es como subirse a un tren".
Entonces vinieron a mi mente las imágenes que
he visto de los trenes, de cómo los pasajeros pueden ir allí por días viajando
porque obviamente se dirigen a algún lugar. Pero ellos no solo están
simplemente allí sentados por horas y horas esperando llegar a su destino. Los
pasajeros en el tren tienen su camarote, tienen un lugar para descansar, tienen
un lugar para comer, tienen un área de juegos para despejarse, tienen un centro
de negocios para trabajar, tienen un lugar para ver películas, para tomar té,
para bañarse, para dormir, para lavar su ropa, para observar el paisaje, etc.
Como puedes darte cuenta una persona podría perfectamente
vivir en un tren y poder hacer desde allí todo lo que necesita para vivir...
MIENTRAS QUE... Su vida avanza hacia un destino.
Hay mucha gente que se dedica exclusivamente a
hacer todo lo que en la vida natural se necesita para vivir, pero su vida no
lleva ningún rumbo. Eso es lo que nos diferencía de los inconversos o de
quienes no cumplen su propósito, o peor aún, que no saben ni siquiera que su
vida tiene un propósito.
Ellos van, vienen, estudian, trabajan, comen,
duermen, planean, se casan, tienen hijos, cumplen sus metas, van tras objetivos
personales, etc. Hacen todo lo que tú y yo hacemos, pero su vida no está
"subida en un tren". (En donde
el tren simboliza un lugar espiritual en el cual tú cumples tu propósito). Ellos
no tienen ningún rumbo existencial y por lo tanto su ser no va hacia ningún
lado. Hacen muchas cosas en lo natural, sí,
pero su vida se quedó allí, en un plano natural sin poder tener acceso o lograr
algo en lo espiritual.
Personas que no cumplen su propósito son
personas que van transitando por la vida sin "oficio ni beneficio",
son personas cuya existencia no beneficia a nadie ni son bendición en el ámbito
espiritual porque no están cumpliendo la función por la cual fueron puestos
aquí en la Tierra. Son personas quizá, que están estorbando para los propósitos
de Dios porque sencillamente no están haciendo lo que se suponía debían hacer y
entonces falta un "peldaño" a la hora de construir un propósito o
visión corporativa.
Mientras meditaba en esto Dios me dijo otra
cosa que volvió a retumbar en mi mente. Me dijo: “Una vez que tú te has subido al tren, ese
tren tiene un rumbo fijo, tiene una ruta trazada. Entonces tú no te puedes
bajar así nada más de ese vehículo en movimiento. Por consecuencia las personas con las que tú
estás "obligado" a interactuar y pasar tiempo con ellos, tienen una
característica particular... Van en la misma dirección que tú.”
Sabes, a veces perdemos mucho tiempo en
compañía de personas que no aportan ni
edifican nada en tu vida, no te aceleran hacia tu propósito ni te ayudan a
enfocar el objetivo; al contrario, te atrasan, te alentan o te ponen carga que
no estabas supuesto a llevar y terminas perdiendo tiempo. Si tú conoces tu
propósito, te animo a que te enfoques en él.
Rodéate de personas que van en el
mismo rumbo que tú y has equipo con ellos; si al contrario, tú no conoces tu
propósito, tu razón de estar vivo, ve directo al dador de la vida, ve a aquel
que asigna los propósitos a cada ser humano que existe y dile: aquí estoy,
necesito saber mi propósito, quiero cumplirlo. Él hablará a tu vida y te
sorprenderás de la maravillosa aventura que iniciará en ti cuando hayas
emprendido el viaje.
Benjamín Alcorta
jueves, 11 de junio de 2015
El firmamento anuncia la obra de Sus manos
"Los cielos proclaman la gloria de Dios,
Y el firmamento anuncia la obra de Sus manos."
Salmo 19:1
¿Has
visto alguna vez el cielo de noche en un lugar completamente despejado y
alejado de las luces de la ciudad? Si lo has visto estarás de acuerdo conmigo
de que es un escenario espectacular que deja notar la inmensa creatividad de
Dios y la majestuosidad con la que hizo su creación.
No sé a
ti pero a mí me encanta observar la naturaleza. Contemplar con detalle lo
inmenso de su creación. Todo me habla de su grandeza y su amor.
El
intrépido río buscando su cauce, la montaña que se luce majestuosa, el
imponente sonido de una cascada, el irrepetible diseño de un atardecer. El
colorido vestido de las flores, el deslumbrante sol, el constante vaivén de las
olas, el potente soplido del viento. Todo,
absolutamente todo, nos comunica algo, y todo apunta hacia Él. Toda la basta
creación, el mundo conocido y aun lo que desconocemos nos habla a gritos que
nuestro Dios es glorioso, nos persuade de su incomparable poder, y nos incita a
conocerle más, a mirarlo más de cerca, a explorar su corazón. Nos transmite que
si algo creado puede ser tan bello, sin duda la belleza de su creador no tiene
límites.
Y es
que, en realidad, nada de lo que hemos visto, por más hermoso que sea, puede
igualar la hermosura de su creador. Él
es bello, Él es eterno, Él es perfecto, Él es santo. Es sublime, es
misericordioso, es benevolente, Él es lleno de paz, Él es inigualable, Él no
tiene comparación.
Él es el
mejor lugar en donde puedes estar, es la mejor persona con la que te puedes
relacionar, Él es lo más bello que tus ojos pueden ver, y su voz es lo más
dulce que tus oídos pueden oír.
Él no
está limitado, Él es, ha sido y siempre será. Él es el auto existente, Él es el
poder personificado. Él es justicia, paz y gozo. Él nunca dejará de ser.
La lista
puede seguir, seguir y seguir, pero lo
importante aquí no es tratar de describir a un Dios indescriptible, sino
entender que todo lo que me rodea, todo, desde la más pequeña flor hasta la
inmensa montaña me anuncia que Dios está aquí, Él está presente, Él quiere ser
parte de tu vida y de la mía, y se las ingenió para que todo lo que sucede en
tu día te lo recuerde.
La brisa
de la mañana cuando sales de casa, la linea de flores mientras caminas, la
melodía de las aves que desde temprano elevan su canto, el movimiento de los árboles,
las nubes, la lluvia, el atardecer, ¡TODO!
Es
posible estar atento a todas estas señales aun viviendo en medio de la ciudad
llena de ruido y ajetreo. Es posible mantener un oído abierto para escucharle a
pesar de que haya tantas voces alrededor.
Hoy te
animo a no dejar pasar estas señales, son indicios de que Dios quiere estar
presente en tu vida, en tu día a día, no las ignores, alza tus manos y entra en
comunicación con Él, el firmamento incesante anuncia la obra de sus manos, la
pregunta más importante aquí es: tú, su máxima y favorita creación ¿estas
oyendo su voz?
Benjamín Alcorta
jueves, 4 de junio de 2015
¿Mis pecados me son perdonados?
Hace unos días platicaba con un amigo y me decía: Si no perdono a otros, ¿Mis pecados me son perdonados?, Pero ¿Qué dice la Biblia al respecto?:
“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas,
os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
más si no perdonáis a los hombres sus ofensas,
tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”
Mateo 6:14-15
os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
más si no perdonáis a los hombres sus ofensas,
tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”
Mateo 6:14-15
Hay que aclarar que en este versículo de la Biblia no habla de nuestro destino eterno basado en el perdón, sin embargo enseña un aspecto básico de nuestra relación con Dios, el ¿Qué sucede cuando rechazamos perdonar a aquellos que nos han ofendido?
La Biblia es clara en cuanto al perdón de pecados por parte de Dios, no olvidemos que es por gracia, basado en el sacrificio que Jesús hizo en la cruz, y no consecuencia a las acciones del hombre.
“En esto consiste el amor:
no en que nosotros hayamos amado a Dios,
sino en que él nos amó a nosotros,
y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”
1 Juan 4:10
no en que nosotros hayamos amado a Dios,
sino en que él nos amó a nosotros,
y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”
1 Juan 4:10
“Y él es la propiciación por nuestros pecados;
y no solamente por los nuestros,
sino también por los de todo el mundo.”
1 Juan 2:2
y no solamente por los nuestros,
sino también por los de todo el mundo.”
1 Juan 2:2
Recordemos que la condena del pecado ya fue pagada por Cristo en la cruz, y obtenemos salvación por gracia, a través de la fe, y no por ninguna obra que hayamos hecho:
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;
y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
no por obras, para que nadie se gloríe.”
Efesios 2:8-9
y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
no por obras, para que nadie se gloríe.”
Efesios 2:8-9
Ninguno de nosotros podrá pararse frente a Cristo argumentando que nuestros pecados nos fueron perdonados porque hemos perdonado a otros. Y es que es solo cuando hemos nacido de nuevo y Dios nos ha dado una nueva identidad a través del Espíritu Santo, es que nuestros pecados son perdonados. Pero entonces ¿A que se refiere Jesus en Mateo 6?
Él se refiere a una limpieza diaria que obtenemos al confesar nuestros pecados para restaurar nuestra relación con Dios, esta relación se ve interrumpida cada día por medio de nuestros pecados. Esta no es la limpieza que recibimos a través de la salvación, se refiere a una limpieza como la que describe Jesús en Juan 13:10:
“Jesús le dijo: El que está lavado,
no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio;
y vosotros limpios estáis, aunque no todos.”
Juan 13:10
no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio;
y vosotros limpios estáis, aunque no todos.”
Juan 13:10
Nuestro cuerpo ya está limpio, pero nuestros pies están sucios por nuestro caminar en esta tierra. Y es esta falta de perdón la que amenaza con separarnos del perdón de Dios, es querer permanecer sucios, amargados y en una situación peor de la que estábamos antes de conocer a Cristo. En pocas palabras es tener en poco el sacrificio que Cristo hizo por nosotros, es no reconocer el amor que nos otorga, y que por consecuencia nosotros debemos otorgar. Hay que recordar que somos hechos a imagen y semejanza a Dios, y el perdón es uno de sus atributos, ¿Entonces que esperamos?
Te invito a que hagas un chequeo interno de toda esa falta de perdón que estas acarreando en tu vida, te invito a que te liberes de esa carga y que restaures tu relación con Dios, has esta oración conmigo:
“Amado padre celestial este día decido perdonar a todo aquel que me ha ofendido, a todos aquellos que conscientemente o inconscientemente me han dañado, hoy yo los libero de toda atadura a mi corazón, y me libero a mí de todo espíritu de dolor, resentimiento, apatía, amargura y venganza, decido perdonar como Tú me has perdonado, decido caminar conforme a tu imagen, una imagen de amor, sacrificio y entrega por los demás, te doy gracias porque sé que has escuchado el anhelo de mi alma de ser uno conforme a ti, y caminar una vida con propósito. En el nombre de Jesús, amen.”
Benjamín Alcorta
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