"Los cielos proclaman la gloria de Dios,
Y el firmamento anuncia la obra de Sus manos."
Salmo 19:1
¿Has
visto alguna vez el cielo de noche en un lugar completamente despejado y
alejado de las luces de la ciudad? Si lo has visto estarás de acuerdo conmigo
de que es un escenario espectacular que deja notar la inmensa creatividad de
Dios y la majestuosidad con la que hizo su creación.
No sé a
ti pero a mí me encanta observar la naturaleza. Contemplar con detalle lo
inmenso de su creación. Todo me habla de su grandeza y su amor.
El
intrépido río buscando su cauce, la montaña que se luce majestuosa, el
imponente sonido de una cascada, el irrepetible diseño de un atardecer. El
colorido vestido de las flores, el deslumbrante sol, el constante vaivén de las
olas, el potente soplido del viento. Todo,
absolutamente todo, nos comunica algo, y todo apunta hacia Él. Toda la basta
creación, el mundo conocido y aun lo que desconocemos nos habla a gritos que
nuestro Dios es glorioso, nos persuade de su incomparable poder, y nos incita a
conocerle más, a mirarlo más de cerca, a explorar su corazón. Nos transmite que
si algo creado puede ser tan bello, sin duda la belleza de su creador no tiene
límites.
Y es
que, en realidad, nada de lo que hemos visto, por más hermoso que sea, puede
igualar la hermosura de su creador. Él
es bello, Él es eterno, Él es perfecto, Él es santo. Es sublime, es
misericordioso, es benevolente, Él es lleno de paz, Él es inigualable, Él no
tiene comparación.
Él es el
mejor lugar en donde puedes estar, es la mejor persona con la que te puedes
relacionar, Él es lo más bello que tus ojos pueden ver, y su voz es lo más
dulce que tus oídos pueden oír.
Él no
está limitado, Él es, ha sido y siempre será. Él es el auto existente, Él es el
poder personificado. Él es justicia, paz y gozo. Él nunca dejará de ser.
La lista
puede seguir, seguir y seguir, pero lo
importante aquí no es tratar de describir a un Dios indescriptible, sino
entender que todo lo que me rodea, todo, desde la más pequeña flor hasta la
inmensa montaña me anuncia que Dios está aquí, Él está presente, Él quiere ser
parte de tu vida y de la mía, y se las ingenió para que todo lo que sucede en
tu día te lo recuerde.
La brisa
de la mañana cuando sales de casa, la linea de flores mientras caminas, la
melodía de las aves que desde temprano elevan su canto, el movimiento de los árboles,
las nubes, la lluvia, el atardecer, ¡TODO!
Es
posible estar atento a todas estas señales aun viviendo en medio de la ciudad
llena de ruido y ajetreo. Es posible mantener un oído abierto para escucharle a
pesar de que haya tantas voces alrededor.
Hoy te
animo a no dejar pasar estas señales, son indicios de que Dios quiere estar
presente en tu vida, en tu día a día, no las ignores, alza tus manos y entra en
comunicación con Él, el firmamento incesante anuncia la obra de sus manos, la
pregunta más importante aquí es: tú, su máxima y favorita creación ¿estas
oyendo su voz?
Benjamín Alcorta
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