jueves, 25 de junio de 2015

Unic@ por Naturaleza

Un error muy común en el que solemos caer es en el de compararnos unos con otros.

Sí es verdad que es muy útil voltear a ver los resultados de otras personas si eso te reta, te motiva, te inspira a mejorar, a creer que si alguien más pudo lograrlo tú también podrás.Si ese es el efecto que produce en ti el "compararte" con alguien más entonces el resultado es positivo. Pero si al contrario, te hace sentir mal, te frustra, te hace sentir menos, ¡entonces no te compares!

Sabes, la idea de Dios nunca fue que fueras igual que tal o cual persona. La idea de Dios es que tu seas alguien único y original, que seas tú.

Muchas veces perdemos mucho de nosotros mismos porque nos ponemos a "ser como" alguien más. Ves a otra persona y te gusta su diseño, su desempeño, su ministerio, lo que Dios está haciendo en ó con él/ella y quieres "ser igual" a esa persona. Se te olvida que Dios te dio un diseño propio a ti. Algo original. Algo que nadie más tiene.
Se te olvida que eres únic@ y especial; que no hay nadie que tenga el mismo diseño que tú. Se te olvida que no hay otra persona como tú en todo el mundo. Empiezas a copiar lo que hace él/ella y te olvidas de ser tú mismo.

Recuerdo hace tiempo cuando empezaba a componer canciones. No lograba escribir una canción que me gustara, no me convencía lo que escribía porque no sonaba como las canciones de fulanito de tal o como las de sutanito; me tardé un tiempo en comprender que Dios no quería que fuera igual que "fulanito de tal". Dios sencillamente quería que yo fuera como yo. Que abrazara mi propio diseño y lo explotara, sin pretender ser copia de nadie.

Dios quería que cantara como yo, que compusiera como yo, que fuera yo mismo. No tenía que andar copiado a nadie porque Dios depositó algo especial en mi, y yo estaría privando a las personas de ese don especial al no ejercerlo por pretender ser alguien que no soy.

Sí, admiro a muchos salmistas, adoradores. Me gusta cómo ministran varios siervos de Dios y aprendo de ellos y los honro, pero ya no intento ser ellos, ahora entiendo que debo ser yo. Debo permanecer fiel a lo que Dios me hizo y me dio. Ahora entiendo que si me piden hacer un trabajo en lo natural o espiritual, lo haré estando parado en lo que Dios puso en mi, no pretendiendo impartir algo que no soy ni dar algo que no tengo.

La biblia nos da un buen ejemplo de esto:

"El cuerpo no está formado por una sola parte, sino por muchas. Si al pie se le ocurriera decir: «Yo no soy del cuerpo, porque no soy mano», todos sabemos que no por eso dejaría de ser parte del cuerpo. Y si la oreja dijera: «Como yo no soy ojo, no soy del cuerpo», de todos modos seguiría siendo parte del cuerpo. Si todo el cuerpo fuera ojo, no podríamos oír. Y si todo el cuerpo fuera oído, no podríamos oler. Pero Dios puso cada parte del cuerpo en donde quiso ponerla."  (‭1 Corintios‬ ‭12‬:‭14-18‬ TLA)

Imagínate que la mano quisiera ser pie, o que el pie quisiera ser brazo, o que el ojo quisiera ser oído... ¡Sería un caos! porque ninguno estaría cumpliendo su función. Eso daría como resultado un cuerpo disfuncional. Simplemente porque las partes del cuerpo no están entendiendo ni ejerciendo su función.

No quiero que me mal interpretes, yo no estoy diciendo que no podamos aprender de otros. El mismo apóstol Pablo decía "Sed imitadores de mí como yo de Cristo" (1 Cor 11:1)

No hay nada de malo en aprender de otros, en aprovechar lo que Dios ya puso en ellos y valernos de eso para seguir creciendo, al contrario, considero que eso es algo bueno y que debemos hacer. El punto que quiero enfatizar es sencillamente que nunca pierdas de vista lo que tú eres, lo que Dios puso en ti y hacia dónde vas.

Si tienes eso en claro será difícil que pierdas tu objetivo. Siempre se tu, y deja que Dios sea en ti, manifestado en tu forma de ser,tu manera de ministrar, en tu forma de hacer las cosas. No te sientas menos nunca por nada ni por nadie porque lo que Dios puso en ti es único y es para suplir una necesidad específica en el reino. No cometas el error de ser una copia siendo que Dios te hizo original.

Camina en tu propósito, ejerciendo la identidad que Dios puso en ti, se la mejor versión de ti mismo, y quien sabe, quizá el día de mañana estarás inspirando a otros a dar lo mejor de si para Dios.

Benjamín Alcorta

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