jueves, 5 de febrero de 2015

La vida es una canción

Hace ya tiempo vi un programa de tv que llevaba por título "La vida es una canción". Trataba de diferentes circunstancias de la vida y cómo el personaje principal de ése capítulo lograba salir adelante a través de muchas dificultades. Ponían una canción que se acomodara a ésa temática y así se desarrollaba el programa.





Uno de esos días empecé a reflexionar un poco al respecto de ésa "canción" que simbolizaba tu vida o la mía. El Espíritu Santo habló a mi corazón y me dijo: Puedes ver la vida como una canción. ¿Porqué? Porque tú escoges si quieres que sea alegre,divertida, triste y/o monótona; tu escoges si en tu vida vas a llevar un "contenido" o fruto, o si sólo vivirás para ti mismo, tú eliges si el ritmo de tu canción fluirá de acuerdo al corazón de Dios o si será una canción arrítmica, típico de las personas que viven en un vaivén y nunca tienen un rumbo definido en su vida. El Espíritu Santo me dijo: eres tú quien le pone el "saborcito" a tus días, eres tú quien decide disfrutar la vida; eres tú quien decide con qué "instrumentos" tocarás tu canción y a qué personas harás parte de tu vida, eres tú quien decide fluir con el sonido del cielo o hacer algo completamente distinto, eres tú quien le pone el ritmo, el color, el tono, la instrumentación, eres tú quien decide.

Mientras más me decía más me convencía de lo responsables se somos por nosotros mismos, es muy fácil culpar a alguien más y decir: "yo soy así porque mi papá..." o "es que yo sufrí mucho por culpa de...". Es fácil repartir culpas, pero es de maduros aceptar la responsabilidad. Tal vez conozcas a alguien o quizá tu mismo estás en una situación de depresión, de frustración, de soledad, de angustia, quizá llevas meses sumido en una tristeza y no sabes porqué; quizá si lo sabes pero no logras dar el siguiente paso para salir de ése lugar (de ésa canción) que sólo te está llevando en picada y sabes que no quieres seguir yendo en esa dirección.

Te invito hoy a hacer una oración conmigo, di: "Señor Jesús te invito a mi vida, te pido que seas mi Señor y mi Salvador. Te pido que alegres mi vida y me hagas escuchar tu voz, tu canción. Quiero moverme al ritmo de tu corazón, quiero escucharlo. Sé que tus palabras me llenarán y serán vida para mi alma. Anhelo escucharte, quiero cantar la misma canción que cantas Tú, en el Nombre de Jesús mi Señor, amén"

Ahora solamente permanece en silencio y empieza a escuchar. A partir de hoy te invito a que hables y platiques con Dios pero que también te tomes un tiempo para escuchar, alegrará tu vida con una dulce melodía que  hará a tu alma cantar una vez más, decide vivir dentro de su canción, decide moverte a su ritmo, decide cantar las mismas palabras que salen de Su corazón.
Benjamín Alcorta

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