martes, 11 de noviembre de 2014

Atravesando el Desierto

Hay muchas situaciones y momentos en la vida en que seremos probados; hace poco al escuchar la predica de un buen amigo él mencionó: "La vida entera es una prueba" y desde la perspectiva que deseo plantearte considero que tiene razón.

Lo cierto es que pasaremos por circunstancias en las que tendremos que atravesar "desiertos". Momentos de crisis, de cambios, de transición, de tomar decisiones trascendentes y es allí donde experimentamos los ya mencionados desiertos que no son otra cosa sino la oportunidad de subir de nivel.

Los desiertos, si los ves desde la óptica de Dios son necesarios para poder avanzar en nuestro camino a convertirnos a la estatura del varón perfecto (Efesios 4:13).

Nadie está exento de pasar por el desierto, incluso Jesús mismo tuvo que pasar por allí antes de iniciar su ministerio (Lucas 4:1).

Dios suele probar a aquellos a quienes piensa usar y dependiendo del nivel de prueba o desierto que el hombre o mujer de Dios esté dispuesto a superar, es el nivel en que Dios lo podrá usar y confiarle las cosas de su reino.

Hay varias razones por las que una persona puede estar en un desierto pero en esta ocasión me quiero enfocar en dos:

1) Desierto para formación
Una vez escuché a un pastor decir que el desierto es, ha sido y siempre será la escuela del Espíritu Santo, ¡y que razón tenía al decir eso!

El desierto es el lugar en donde Dios te aprueba para el próximo capítulo de tu vida. Lo que a veces tardamos en comprender es precisamente eso, que estamos a-prueba, estamos en esa escuela del Espíritu y Él quiere sacarnos de allí aprobados y listos para nuestra cercana promoción.

Un desierto de formación tiene varias características:
• Te ayuda a desarrollar carácter
• Te forma y te alinea
• Te enseña a depender de Dios
• Te ayuda a producir fe
• Te muestra el poder de Dios obrando en y a través de ti
• Es voluntad de Dios que estés allí

2) Desierto de estancamiento
• Es el resultado de desobediencia
• Es el resultado de malas decisiones
• Te roba la fe
• Te debilita y te seca
• No hay presencia ni fluir de Dios
• Es tu propia voluntad la que te llevó allí

En ambos casos una persona podría estar atravesando el mismo desierto, la gran diferencia consta en las causas que lo llevaron allí, junto a quién se encuentra en medio de su desierto y lo que el estar allí produce el él/ella. En (Lucas 4:1) vemos que Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto. Jesús no fue allí por su propia voluntad sino que fue guiado por el Espíritu. En otras palabras, fue al desierto por instrucción de Dios.

Puedes pensar ¡Pero el desierto no es un buen lugar para estar! ¿Porque Dios me llevaría a allí? Recuerda que Dios te lleva al desierto para formarte; y donde quiera que Él te lleve ése es el mejor lugar para estar, sea a las bellas playas de Hawaii o al desolado desierto del Sáhara. El mejor lugar para estar es la voluntad de Dios.

Felipe también fue guiado a pasar por un desierto en función de ser bendición para alguien a quien no conocía (Hechos 8:26-39). Su viaje fue exitoso y fructífero porque estaba obedeciendo la voluntad de Dios (aunque ésta involucrara atravesar un desierto). 
Todo el que quiera ser usado por Dios deberá estar dispuesto a atravesar desiertos.


El viaje de liberación del pueblo de Israel a través del desierto duro 40 años, cuando Dios quería que durara solo 40 días. Como ves hay ocasiones en las que nos quedamos en el desierto por voluntad propia. Esos 40 años fueron difíciles, no fueron nada agradables, pero tampoco eran la voluntad de Dios. ¡Imagínate! ¡La prueba de Dios duraba 40 días y ellos fallaron tantas veces que repitieron la misma prueba durante 40 años!


¿Cuantas veces hemos estado tu y yo así? 
Tanto tiempo en el desierto por voluntad propia.


El desierto es un lugar difícil. Con climas extremos, un lugar de soledad, con muchos peligros y muy escasa provisión; si estás allí porque has sido guiado por el Espíritu ¡te felicito! Estás en el lugar de tu promoción por incómodo que éste parezca. Saca el mayor provecho de ése lugar y desarrolla el carácter de Cristo en ti. Pero si por el contrario estás allí porque así has querido permanecer te invito y te animo a salir lo antes posible ya que el desierto solo es un lugar de paso hacia la tierra de promesa; nunca ha sido el plan de Dios que permanezcas allí mas del tiempo necesario y mucho menos por "40 años".

-   Benjamín Alcorta   -

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