Caminamos en un mundo natural donde existen múltiples caminos, opciones, decisiones por tomar día a día; algunas sin mucha importancia, otras tantas son completamente trascendentes en nuestra vida. Desde que nacemos entramos en contacto con el mundo natural y nos acostumbramos a caminar por lo que vemos, por la realidad que nuestros ojos ven y no por la verdad que está escrita en nuestro corazón.
Existen dos maneras de caminar en tu diario vivir: basándote en tu verdad o basándote en tu realidad.
Tu realidad es todo lo que tú ves a tu alrededor, tus limitaciones, tus imposibilidades, tus carencias, tus miedos, tu timidez, tu falta de carácter, etc. ¡Imagínate si vas por la vida pensando en eso! Peor aún, basándote en eso; tus resultados serán muy pobres.
Tu verdad en cambio, es esa vida que Dios te mostró. Es ese sueño que Dios puso en tu corazón. Es vivir esa vida que has soñado vivir, con todas esas posibilidades, todos esos recursos, todos esos logros, metas cumplidas, sintiéndote completamente feliz y satisfech@ de tu vida y sobre todo sabiendo que estás caminando en el propósito que Dios te asignó, lo cual traerá a tu vida la mayor satisfacción que podrías experimentar.
En la vida habrá muchas situaciones que te harán dudar de lo que Dios te habló, pero aun así ¡sigue creyendo! Nunca reduzcas tu vida y tus expectativas al nivel de lo que ves, súbelas al nivel de lo que SABES.
Eso que Dios te hablo, ese sueño que Él te dio, ese pensamiento que no te deja en paz, esa idea que está en tu mente día tras día, eso es lo que Dios diseñó para ti. Lo llevas inscrito en tu ser, es parte de ti. Por eso hagas lo que hagas no te sentirás plen@ hasta que estés cumpliendo ese sueño de Dios en ti.
Aférrate a lo que Dios te mostró. No dejes de mirarte como Dios te ve. Si lo haces empezarás a comportarte diferente y harás cosas que te llevarán por otro rumbo. Hoy quiero animarte a que escribas esta frase en tu corazón: Si Dios lo dijo, hecho está.
No importa lo que veas, no importa lo que suceda. Importa lo que Dios dijo. Él es especialista en tornar imposibles en posibles y… Tal parece que le gusta hacerlo así.
Él esperó a que José estuviera en prisión para sacarlo directo al palacio de faraón, se esperó hasta que Daniel estuvo dentro del pozo con leones antes de llevarlo al palacio del rey, abrió el mar frente al pueblo de Israel justo antes de que los egipcios los alcanzaran, mató a un gigante experimentado en batalla con una simple piedra lanzada por un pastorcito… ¡Él tornará tu realidad en tu verdad también! Esa verdad que Él mismo escribió dentro de ti.
Así que calma, sigue caminando, y sobre todo confía porque... Si Dios lo dijo, hecho está.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario