jueves, 19 de marzo de 2015

Ungir al Maestro.

“De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.”

(Mateo 26:13 RVR60)


Uno de los actos de adoración más grandes que vemos en toda la biblia es sin duda el que realizó María en la casa de Simón en Betania. Leemos incluso, que Jesús anuncia a los presentes que esta mujer sería recordada en todo el mundo por lo que acababa de hacer. ¡Woow! ¡¿Te imaginas la trascendencia que tuvo este acto ante los ojos y el corazón de Jesús para que declarara tales palabras?!


No sé a ti, pero a mí me intriga saber qué fue lo que tanto complació al Señor Jesús que quiso que ése ejemplo quedara para siempre y que se conociera en donde quiera que se predique el evangelio en todo el mundo.


Entremos pues a analizar un poco. El evangelio que Jesús predicó fue el evangelio del reino (Lucas 8:1). Los reinos tienen culturas. Uno de los aspectos más fuertes en la cultura de un reino es la adoración. En los reinos se adora. Jesús quiso que donde quiera que se extendiera su reino se pusiera el ejemplo de ésta mujer como modelo para las generaciones de adoradores que llegaríamos años después.


Pero volviendo a la pregunta importante ¿Qué fue lo que tanto agradó a Jesús? Sin duda muchas cosas, pero una que me llama poderosamente la atención es la actitud desinteresada de la mujer. Observa con cuidado la reacción de los discípulos (Mateo 26:8), dice que ¡se enojaron! Se molestaron al ver el "desperdicio" de tan costoso perfume que pudo haberse vendido a gran precio y dado a los pobres. Observa sus palabras: "¿Para qué este desperdicio?" ¿¡Para qué!? ¿¡Para qué!? Evidentemente estos discípulos no tenían idea de lo que estaban presenciando. Fue Jesús el que les tuvo que avisar (vers. 12) que ésta mujer se estaba adelantando a ungirlo para su sepultura.

“Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, 

lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura.”
(Mateo 26:12 RVR60)



Otra pregunta surge aquí: ¿Acaso los discípulos no sabían que había de morir? ¿Acaso no se los había anunciado ya Jesús mismo? ¿Cómo es que ésta mujer que no andaba con el Maestro todos los días como sus discípulos sí lo sabía? Hay un espíritu de revelación que viene sobre los que buscan Su rostro en espíritu y en verdad. La Biblia dice que encontraremos a Dios cuando le busquemos de todo corazón. Estoy seguro que ésta mujer buscaba a Dios en lo secreto de su morada, ella sabía que necesitaba a Dios desesperadamente. No era perfecta. Lucas 7:37 nos dice que "era pecadora", pero pensándolo un poco... ¿Quién no lo es? Ésta mujer se sabía perdonada por Dios (Lucas 7:47) y ese espíritu de revelación le habían hecho reconocer no sólo al Hijo de Dios, sino reconocer también el tiempo su ungimiento.


A esta mujer se le reveló más que a los mismos discípulos. ¿Por qué? Probablemente porque tenía más hambre de Dios y porque se sentía más agradecida (vers. 40-43). Como ves, a Jesús le gusta ser nuestra prioridad. María demostró estar más cerca y más al pendiente de Jesús que sus mismos discípulos.

No sé, probablemente a ellos lo único que les importaba en ese momento era el delicioso banquete que estaban a punto de servirles. Quizá venían cansados y lo que querían simplemente era reposar, pero ésta mujer no. Guiada por el espíritu de revelación María discernió que era el tiempo de ungir al Maestro. Mientras los demás comían, ella adoraba; mientras los demás eran servidos, ella servía; mientras todos los demás buscaban su propia complacencia María sólo buscaba complacer a Jesús. No le importó gastar sus ahorros, no le importó lo que los demás pensaran, no le importaron los comentarios de la gente, no le importó cual fuera el precio a pagar, sólo pensaba en complacer al Rey. Como resultado, ella se fue de allí con sus pecados perdonados y habiéndonos dejado un gran legado y ejemplo de cómo complacer a Dios que se predicará por siempre. ¿Los discípulos? Ellos se fueron de allí con el estómago bastante satisfecho.



Como puedes ver el espíritu de revelación guiará a todo aquel que de verdad quiera encontrarle.

"y me buscaréis y me hallaréis, porque 
buscaréis de TODO vuestro corazón."
(Jeremias 29:13 RVR60)


Benjamín Alcorta

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